Buenos presagios, de Terry Pratchett y Neil Gaiman

“El Infierno está vacío, todos los demonios están aquí”.

En Buenos presagios hay un poco de todo: el fin del mundo, los jinetes del Apocalipsis, un Anticristo algo inusual, los ejércitos del Bien y del Mal, un par de ángeles bastante humanos, brujas, cazadores de brujas, el Cielo, el Infierno… En fin, de todo, menos cordura.

Pratchett y GaimanUna necesaria locura escrita conjuntamente por dos escritores que se han convertido en imprescindibles y de culto en los últimos años del siglo XX, con diferentes trayectorias pero con rasgos y características comunes: la peculiaridad y la unicidad de sus obras, tan propias y diferentes que sólo ellos podían hacerlas confluir.

La narración soporta una importancia casi anecdótica frente al humorismo verbal, omnipresente, la comedia de situación y el desarrollo de unos personajes desmedidos, exagerados e hilarantes. La comedia de la exageración y el absurdo triunfa en términos generales y brinda al lector buenos ratos y, finalmente, consigue no defraudar. Deja, además, y sólo para quien las quiera y las vaya buscando, un par de cosas en las que pensar.

“Pero bueno, tal y como diría Crowley sin dudarlo un momento, la mayoría de los demonios no eran malos en el fondo. En el gran juego cósmico pensaban que su posición era equiparable a la de los inspectores de hacienda: un trabajo bastante odiado, tal vez, pero imprescindible para la administración general de la cuestión”.

Es imprescindible recordar al gran Terry Pratchett y su Mundodisco, saga en la que desplegó todo su talento para reclutar lectores por todo el planeta y que dejó para siempre títulos tan memorables como Mort o El color de la magia.

Por su parte, Neil Gaiman también ha dejado varios títulos que ocupan un lugar preeminente para muchos lectores, como Sandman, Coraline o Stardust.

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