El reparador, de Bernard Malamud

     El reparador, novela de Bernard Malamud aparecida en 1966 y merecedora del Premio Pulitzer, se ha convertido en uno de los referentes literarios y culturales contemporáneos, gracias, sobre todo, a su capacidad para analizar y describir una parte de la historia más negra de Europa.

     Yakov Bok, un humilde judío de la Rusia zarista, que vive de reparar todo aquello que se encuentra, sencillo, alejado de cualquier sentimiento y, desde luego, fervor religioso, “librepensador”, como a él le gusta definirse y lector de Spinoza, decide abandonar su localidad natal en busca de una vida mejor: “Quiero mi trozo de pan hoy, no en el paraíso”. Tras un periodo de cierta calma y bienestar, acaba acusado de un crimen que no cometió por su condición de judío (promovido por el odio de las Centurias Negras), a partir de ese momento vivirá encarcelado y sufrirá todo tipo de manipulaciones y torturas con el único objetivo de hacerle confesar y condenarlo.

El reparador

El Reparador

     La prosa firme de Malamud, construida sin alardes pero con pulso constante y certero, nos conduce a través de una historia desasosegante, capaz de mostrar lo peor y más bajo de la condición humana, y también la enorme capacidad de algunos grandes hombres para sobrevivir a toda costa, por muy adversas que sean las circunstancias. Como la historia nos ha demostrado (el siglo XX en Europa es un buen ejemplo) los periodos más confusos, crudos y virulentos sirven para mostrarnos lo mejor y lo peor de la naturaleza del hombre.

     Si bien El reparador es una novela de gran densidad, con una carga constante que mueve a la reflexión continua, lo cierto es que resulta especialmente conmovedora la figura del personaje central, Yakov, quien, como hemos dicho anteriormente es, ante todo, un superviviente. Alguien que siempre encuentra fuerzas para seguir creyendo en lo justo y verdadero, sin dejar que el desánimo y el abandono se apoderen de él y lo hagan sucumbir.

     Y es que Malamud nos describe perfectamente el clima de odio que empezaba a sacudir a Europa, que acabaría descomponiéndola y desangrándola en dos guerras mundiales, que cambiaría el orden establecido en Rusia y, en definitiva, desdibujaría la Europa conocida hasta ese momento.

     La novela nos hace pensar en el antisemitismo, en cómo influyó en el surgimiento del pensamiento sionista y la diáspora, en el Caso Dreyfus (con el que podemos encontrar muchas similitudes) y, en definitiva, en cómo hoy podemos ver que, con papeles, roles y actores cambiados, el odio, el genocidio y el afán de eliminar social y físicamente a todo lo ajeno sigue siendo algo constante. Como si no hubiera pasado todo lo que, aunque siga costando creerlo, efectivamente, ha pasado.

     “En parte es la situación de nuestro desafortunado país lo que me suscita dudas. Rusia es una nación muy compleja, atormentada, ignorante, desgarrada e impotente. En cierto sentido, todos estamos prisioneros en ella. Hay muchísimo que hacer, y eso requiere el máximo esfuerzo de nuestro corazón y nuestra alma, pero ¿por dónde hemos de empezar? No olvide, Yakov Shepsovitch, que, si su vida no tiene valor, tampoco lo tiene la mía. Si la ley no lo protege a usted, acabará por no protegerme a mí”.


          El autor

Bernard Malamud

Retrato

     

Bernard Malamud vivió en Nueva York entre 1914 y 1986 y es uno de los referentes de la literatura estadounidense contemporánea.

Otras obras destacadas son El mejor y El independiente, así como sus Cuentos reunidos.

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