Gólem: el coloso de barro, de Isaac Bashevis Singer

 “Con arcilla. Grabarás uno de los nombres de Dios en la frente del gólem, y gracias a eso vivirá durante un tiempo y cumplirá su misión. Se llamará José. Pero debes cuidar de que no caiga en las debilidades propias del ser humano”.

Gólem: el coloso de barro (Noguer, 2011) es una actualización y recuperación de una vieja leyenda, un cuento perfecto para resumir un sentir y una atmósfera que impregnó la existencia de millones de judíos, especialmente durante las primeras décadas del siglo XX.

El mal y el bien, y los instrumentos que éste último utiliza para defenderse, por muy extremos que puedan acabar resultando; todo pierde la perspectiva ante la desesperación del ser humano que solo pretende huir y hacer desaparecer el miedo.

GólemLa pérdida de control sobre una criatura creada por el hombre, de la nada, nos recuerda inevitablemente la historia del mito de Frankenstein, más asentada en nuestra cultura popular. Junto con ella, las lógicas reflexiones acerca de las imperfecciones del ser humano, su capacidad para crear y destruir y, por supuesto, la relación con Dios.

El autor, Isaac Bashevis Singer, polaco y Premio Nobel de Literatura en 1978. Creció en Varsovia, en el barrio judío, en medio de un fuerte antisemitismo y de pogromos que tuvieron su culminación en los episodios ocurridos la década de los años treinta y cuarenta. Su experiencia vital marcó su literatura y, también, este relato que aquí se presenta.

Un cuento recomendable para jóvenes por su estructura y lenguaje, y para mayores por sus múltiples lecturas y su trascendencia… con una bonita reflexión, además, para finalizar:

“Acaso el amor tenga un poder aún mayor que el de un nombre de Dios. El amor, una vez que se ha grabado en un corazón, ya nunca se puede borrar: vive para siempre”.

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