La gaviota, de Sándor Márai

La gaviota, de Sandor MaraiLa gaviota, sin ser la mejor obra del autor, es una pequeña maravilla que nos deja, una vez   terminada su lectura, esa agradable sensación de placer que da la alta literatura. En ella encontramos lo habitual en este extraordinario escritor: fuerza y densidad intelectual, reflexión sobre la burguesía y la sociedad de entreguerras, caracterización magistral de los matices psicológicos de los personajes, maestría en el manejo de los diálogos y, por supuesto, habilidad en la conducción narrativa y en la tensión argumental. Todo ello acompañado de una sobria, bella y tradicional prosa literaria.
 

 

Un encuentro inesperado 
Sándor Márai cuenta en esta novela la historia de un hombre sobrio, comedido, puntual y culto, alto funcionario, que debe tomar una decisión de gran trascendencia y magnitud, cuya influencia afectará a millones de personas: “Los rostros de millones de personas se demudarían al leer y escuchar lo que él acababa de escribir. Se miró la mano y constató satisfecho que sus largos dedos temblaban como si hubiera realizado un esfuerzo ímprobo”.
Sin embargo, toda su serenidad y cordura se tambalean cuando recibe la visita inesperada de una joven con extraordinario y desconcertante parecido a la mujer que amó, fallecida años antes. Tras los titubeos iniciales deciden citarse para acudir a la ópera, lo que dará lugar a intensas conversaciones e intrigantes revelaciones. En definitiva, un encuentro místico, quizás dominado por el destino, que, aludiendo a la figura metafórica de la gaviota, nos ayudará a indagar en las profundidades y los secretos de estos intrigantes personajes.

Una gaviota metafórica 

La imagen de la gaviota sobrevuela toda la novela y la impregna de un aroma metafórico y trascendente. Muchas son las claves y las posibles interpretaciones, pero quizás haya que visualizar el vuelo y el movimiento de esta gaviota como la llegada de la oportunidad, el recuerdo amable, el destino esperanzado; el amor en todas sus formas, en definitiva: “Avanza flotando como las gaviotas que sobrevuelan ciudades en llamas e impenetrables parajes humanos, con giros ágiles y la brújula del instinto en el corazón. Ya ves, a pesar de todo, has llegado a mí”.

La Europa de entreguerras

Además de todo lo anterior, como en cada obra del escritor húngaro, se nos retrata de un modo único la sociedad burguesa de la Europa de entreguerras, esa sociedad que veía cómo su mundo se tambaleaba y todo en lo que había creído y en lo que había basado su existencia se iba destruyendo y desmoronando paulatina aunque inexorablemente. Márai, testigo directo de esta deriva, nos confiesa sus pensamientos y sentimientos al respecto con claridad, crudeza y lucidez: “Prometeo robó el fuego de los dioses, fue una gran proeza, pero luego el fuego se convirtió en acciones de Bolsa y armamento”.
Sin embargo, si el lector decide atreverse con este maravilloso relato de Sándor Márai, al finalizar sus páginas seguro que encontrará algo de consuelo: “Tal vez un día, fuera, en el mundo ahora oscuro y lleno de peligros, la gente busque no sólo la destrucción y la separación, sino también dar y unir”.

El autor 

Sándor Márai nació en Kassa (antiguo Reino de Hungría, hoy Eslovaquia) en 1900. Retrato de Sandor MaraiEn su juventud viajó por toda Europa Central, llegando incluso a vivir en el París de la vanguardia cultural, el que albergó a todos aquellos renovadores del arte en general y de la literatura en particular. Aunque comenzó escribiendo el alemán pronto adoptó el húngaro como lengua literaria, convirtiéndose rápidamente en uno de los autores de más éxito, no solo en este idioma, sino en todo el panorama literario europeo, a la altura de otros autores brillantes como Joseph Roth, Stefan Zweig e incluso el ya entonces fallecido Franz Kafka.

Su carrera y su éxito se vieron truncados con la ocupación soviética de Hungría tras la Segunda Guerra Mundial. Él tuvo que exiliarse en Estados Unidos y su voz literaria quedó prohibida y silenciada, tragedia que no ha encontrado arreglo hasta nuestros días. Se suicidó en 1989 en San Diego, meses antes de que cayera el Muro de Berlín.

MÁRAI, Sándor. La gaviota, Barcelona, Ediciones Salamandra, 2011.

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