La iniciación de un hombre: 1917 , de John Dos Passos

La iniciación de un hombre es la primera novela de John Dos Passos (1896 – 1970), uno de los grandes autores estadounidenses de todos los tiempos, miembro de esa Lost Generation que tanto ha marcado y sigue influyendo hoy a los lectores y escritores contemporáneos.

El relato, escrito en 1919, es oportuno por el centenario del comienzo de la Primera Guerra Mundial, lo que ha hecho posible una nueva y cuidada edición por parte Errata naturae muy recomendable. En él conocemos al primer Dos Passos, quien ya apuntaba algunas de las características que lo harán trascender para la historia con la gran Manhattan Transfer y su trilogía USA: la secuenciación casi cinematográfica de las distintas escenas, el “ojo de la cámara”, las descripciones sutiles y precisas, los diálogos sumamente cuidados…

La iniciación de un hombre no deja de ser una novela del personaje que camina hacia la vida adulta, que descubre el mundo en el que vive y, gracias a ciertas experiencias, empieza a comprender. Esas ciertas experiencias, en este caso, son las que vive un voluntario camillero en la Primera Guerra Mundial con apenas veinte años.

El tono de la novela, al igual que la profundidad con la que mira Martin, el personaje principal y trasunto literario de John Dos Passos, se va oscureciendo e intensificando. Inicialmente se nos plantea la situación casi como una aventura turística, con el exotismo propio del americano que descubre Europa, sus mujeres, sus ciudades, su vino…  Sin embargo, paulatinamente la intensidad y la carga filosófica lo van conquistando todo, dejando en el camino reflexiones y pensamientos verdaderamente interesantes y hasta crudos en ocasiones.

“En primer lugar, debemos romper nuestros lazos, abrir los ojos, limpiarnos los oídos. Ahora sólo sabemos aquello que nos dicen los dirigentes. ¡Oh, mentiras, mentiras, mentiras y más mentiras que están asfixiando la vida! Debemos arremeter una vez más en favor de la libertad, por el bien de la dignidad humana. Debemos alzarnos desesperada, cínica y despiadadamente, para demostrar, al menos, que nos vamos a consentirlo; que somos esclavos, pero no esclavos consentidores. ¡Oh, hemos sido engañados tantas veces! ¡Hemos sido tan ingenuos, tan ingenuos!”.

Y es que esta novela deja un poso de sinceridad y honestidad, se nos regala una visión limpia y sin filtros de la experiencia bélica, que no sólo consiste en el combate, los obuses y el gas, sino en las largas y frías noches, las conversaciones en vela, el ocio, las juergas nocturnas, la sensación de aventura, el miedo ante la muerte, el absurdo del conflicto y el enfrentamiento…

Una novela totalmente recomendable, por su visión del conflicto bélico y por la experiencia literaria de leer a uno de nuestros grandes contemporáneos.

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