Rojo y negro, de Stendhal

Stendhal Julien Sorel, al que Stendhal se refiere en ocasiones como “nuestro héroe”, está obsesionado con su posición social, con ascender y abandonar las miserias que desde su nacimiento se ha visto obligado a soportar. Crece en medio de una familia que no entiende su vocación por la lectura y su aversión hacia el trabajo manual, de manera que su única meta es convertirse en alguien que pueda ser respetado por la alta burguesía y la nobleza.

    El latín, su portentosa memoria y su buen porte serán las armas que utilizará para medrar, conquistar, seducir y convencer a todos los que se encuentre de que merece una alta posición social. Poco a poco irá convirtiéndose en una persona orgullosa, sin límites en su codicia y con la única meta de la conquista; tomará decisiones que lo lleven a ese ascenso que persigue pero que paulatinamente lo irán devorando como ser humano, hasta llegar al inevitable desenlace propio de los que se dejan arrastrar por los extremos y las ambiciones desmedidas, perdiendo el fondo y las formas, en un proceso de autodestrucción personal.

“No tiene importancia –se dijo-; tendré que acabar haciendo otras muchas injusticias, si quiero llegar arriba, e incluso saber taparlas con hermosas palabras sentimentales”.

    La gran habilidad del autor se apoya en contar ese proceso con una gran precisión y psicologismo. El relato imbrica el proceso del protagonista con el retrato social propio de la novela realista decimonónica, cuyo fondo en este caso es la Francia prerrevolucionaria de 1830. No es el asunto principal, pero conforma la ambientación perfecta, ya que encaja con el personaje y acaba resultando casi metafórica, en relación a la pugna que plantea entre clases sociales, violencia, conquista…

    El otro gran tema en Rojo y negro es el amor, el “mal amor”. La pasión irracional desmedida que confunde y lleva al paroxismo, a los celos, al exceso, al crimen. Las dos vivencias románticas que vive Julien acaban trágicamente, arruinan el futuro de sus protagonistas y lanzan el mensaje de peligro y alerta a todos aquellos que se dejan llevar por las más bajas pasiones y, además, utilizan nobles sentimientos para fines deshonestos, como el ascenso social o la satisfacción del orgullo personal.

    Rojo y negro es una novela de aprendizaje, sí. También una novela histórica con certeras visiones y anotaciones. Es, sin duda, una historia de amor. Una obra que ha pervivido y se ha mantenido vigente tras casi dos siglos. Un clásico.

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