Sherlock Holmes y el origen de la novela policiaca

    Quien se acerque hoy a cualquier librería del mundo verá que un alto porcentaje de las publicaciones más recientes pertenecen al género negro o policiaco, que, en los últimos tiempos, ha quedado instituido como el favorito para muchos de los lectores.

    A todos nos resultan muy cercanos y reconocibles nombres como James Ellroy, Henning Mankell, Philip Kerr, Petros Márkaris, John Le Carré o Stieg Larsson; el género vive un gran auge en cuanto a cantidad y calidad, y eso es algo que todos los amantes de la literatura celebramos.

    Pero, como sucede en todos los ámbitos literarios y artísticos, siempre es bueno acudir a los orígenes y a los padres del género, los que lo trabajaron desde los cimientos e hicieron posible el gran desarrollo del que hemos sido testigos. Enseguida vienen a la cabeza nombres como Wilkie Collins, Dashiell Hammett y, por supuesto, Raymond Chandler, cuyas historias y personajes han constituido los grandes referentes tanto de la literatura como del cine negro actuales.

    Sin embargo, para encontrar los verdaderos orígenes debemos alejarnos un poco más en el tiempo, hasta finales del siglo XIX y principios del siglo XX, donde dos grandes autores, bajo nuestro punto de vista, iniciaron el camino en lo que a este tipo de novela se refiere: Edgar Allan Poe y Arthur Conan Doyle.

    Nos ocupa, en este caso, el segundo, el creador de Sherlock Holmes y el Dr. Watson, esos dos grandes personajes tan presentes e influyentes, aun hoy en día. Cuesta imaginar cualquier ficción, ya sea literaria, cinematográfica o de televisión, que no esté contagiada por los ambientes, personajes y tramas de esta fabulosa saga. El formato que nos propuso Conan Doyle en su día es el que impera hoy en gran parte de las creaciones que disfrutan los amantes del género.

    Obviamente, para el lector o espectador fiel y experto en el género que se acerque a las obras de Conan Doyle, las tramas y las resoluciones puedan parecer algo simples y frívolas, acostumbrado ya a misterios más elaborados y sofisticados, sin embargo eso no debe diluir el impacto que las historias de Sherlock Holmes han tenido en su desarrollo, o el gran atractivo de sus dos personajes protagonistas, o las ambientaciones tan logradas y las historias tan finamente dirigidas.

    Conan DoyleEn contadas ocasiones determinados personajes trascienden la influencia de las creaciones originales en las que aparecieron, para convertirse en algo más, en algo colectivo, en una referencia casi simbólica: este es el caso de Sherlock Holmes, perfectamente reconocible para cualquiera, incluso para los que jamás han tenido contacto directo con él. Es justo reconocer este mérito y otorgar la magnífica aportación que nos hace a todos los que disfrutamos leyendo o mirando en la pantalla cómo extraordinarios personajes resuelven misterios en ese mundo negro de crimen y hampa que, sea cual sea la época que vivamos, siempre nos seguirá atrapando y atrayendo.

    Arthur Conan Doyle (1859-1930) es autor de la saga de Sherlock Holmes, que cuenta con títulos como Estudio en escarlata, El signo de los cuatro o El perro de los Baskerville.

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